Empezaron dándome una especie
de Valium para niños con resultado negativo. Al tomar estas pastillitas el efecto que me producía era el contrario. En vez de tranquilizarme me alteraba poniéndome activo. Primer problema para el médico que opta por otra terapia. Dejo el Valium y me receta valeriana. El efecto que me produciría sería el mismo. En vez de pasividad me iba a poner totalmente alterado. Incluso llegado al punto de no poder dormir bastantes noches. Consiguiendo así poner a mis padres con un estrés tan grande que algunas noches no podían evitar quitarles la sensación de tirarme por la ventana.Otra anécdota que mi madre sigue contando. Fue en una noche en que estaba tan insoportable que mi madre le dijo a mi padre “agarralo vos, Pepe, porque si lo agarro yo lo voy a tirar por la ventana”. Acudimos nuevamente al especialista, y científicamente no podía hacer más nada, pero se le ocurre comentarle que probemos con el deporte. Y antes de retirarnos de la cita, que sería la última, el médico le comenta a mis padres que se preparen, ya que si yo tenía este comportamiento a los cuatro años, cuando fuese adolescente se acentuaría mucho más. Quedando así otra anécdota para que mi madre la siga contando hasta hoy.

